Rediseñar la inscripción en Intune para aulas, salas de reuniones y portátiles de empleado
- El problema
- Portátiles, PCs de aula, salas de reuniones y móviles gestionados igual, y todos funcionando mal.
- Qué construí
- Un perfil de inscripción de Intune por función de dispositivo, con su baseline, sus políticas y su parte del catálogo.
- Qué salió de ahí
- Dar de alta un equipo pasó a ser elegir un perfil; las aulas dejaron de pedir contraseñas a las nueve.
El portátil de un profesor, el PC de la tarima de un aula, la pantalla de una sala de reuniones, un móvil personal con el correo del trabajo. Cuatro tipos de dispositivo y cuatro definiciones distintas de «funcionar». Si los gestionas igual, funcionan mal los cuatro: el PC del aula pide credenciales a las nueve de la mañana delante de ochenta personas, y el portátil del profesor arrastra una política de kiosco que le ha quitado el menú de inicio.
Cuando asumí los endpoints en IESE el parque mezclaba Windows, macOS, iOS y Android, y casi todas esas diferencias entre funciones se resolvían a mano.
Un perfil por función
El trabajo consistió en poner por escrito, para cada función de dispositivo, qué necesita y qué no debe hacer nunca, y convertir eso en un perfil de inscripción de Intune con su baseline de seguridad, sus políticas y su porción del catálogo de aplicaciones de la empresa.
Portátiles de empleado: Autopilot en modo user-driven, baseline estándar con BitLocker, las aplicaciones de productividad y la VPN.
Móviles personales: sin inscripción, solo políticas de protección de aplicaciones. La empresa controla sus datos, no el teléfono.
PCs de aula: self-deploying, compartidos, bastionados y sin administrador local. Entra cualquier docente, inicia sesión y presenta. Está el software de control audiovisual; no está nada más.
Salas de reuniones: compartidas, con reinicio automático entre usos, Teams y un navegador.
El catálogo de aplicaciones es uno solo para toda la empresa, pero cada perfil ve únicamente la parte que le corresponde por su función. Incorporar un equipo dejó de ser una lista de comprobación y pasó a ser una decisión: ¿de qué perfil es este?
Por qué ahí importaba tanto
Las aulas de una escuela de negocios son un entorno crítico en el sentido literal: si el PC falla, hay ochenta personas esperando. Los perfiles se diseñaron para que los modos de fallo fueran aburridos: un equipo que pierde su estado vuelve solo a una configuración conocida y buena, y quien está en la tarima no ve ningún diálogo.