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Rediseñar la inscripción en Intune para aulas, salas de reuniones y 2.000 portátiles de empleados

Perfiles de inscripción de Intune por rol del dispositivoRol del dispositivoInscripciónBaseline de seguridadApps asignadas al rolQuién inicia sesiónPortátil de empleadoAutopilot, user-drivenEstándar + BitLockerOffice, VPN, apps internasUn usuario con nombreMóvil personalMAM, sin inscribirSolo protección de appsCorreo, Teams, ficherosEl propietarioPC de aulaAutopilot, self-deployingEndurecido, sin admin localPresentar, AV, navegadorCualquier docenteZoom RoomAutopilot, kioscoBloqueado, inicio automáticoSolo Zoom RoomsCuenta de salaSala de reunionesAutopilot, compartidoEndurecido + reinicio automáticoTeams, pizarra, navegadorCualquier empleadoUn mismo catálogo de aplicaciones para toda la empresa; cada perfil ve solo su parte.

Un portátil para un profesor, un PC al frente de un aula, la Zoom Room que retransmite una clase al otro campus, la pantalla de una sala de reuniones, un móvil personal con el correo del trabajo. Cinco tipos de dispositivo, cinco definiciones distintas de «funciona». Gestionados igual, todos funcionan mal: el PC del aula pide credenciales a las nueve de la mañana delante de ochenta personas, y el portátil del profesor lleva una política de kiosco que le quita el menú Inicio.

Cuando me hice cargo de los endpoints en IESE, el parque superaba los 2.000 dispositivos entre Windows, macOS, iOS y Android, y la mayor parte de esas diferencias se gestionaba a mano.

Un perfil por rol

El trabajo fue escribir, para cada rol de dispositivo, qué necesita y qué no debe hacer nunca, y convertirlo en un perfil de inscripción de Intune con su propia baseline de seguridad, sus propias políticas y su propia parte del catálogo de aplicaciones de la empresa.

  • Portátiles de empleados: Autopilot, user-driven, baseline estándar con BitLocker, las aplicaciones de productividad y la VPN.
  • Móviles personales: sin inscripción, solo políticas de protección de aplicaciones. La empresa controla sus datos, no el teléfono.
  • PC de aula: self-deploying, compartido, endurecido, sin administrador local. Cualquier docente entra, inicia sesión y presenta. El software de control audiovisual está; nada más.
  • Zoom Rooms: kiosco. El dispositivo inicia sesión como la sala y ejecuta una sola aplicación. No le pregunta nada a nadie, nunca.
  • Salas de reuniones: compartido, reinicio automático entre usos, Teams y un navegador.

El catálogo de aplicaciones es uno para toda la empresa, pero cada perfil ve solo la parte que pertenece a su rol. Añadir un dispositivo al parque dejó de ser una lista de comprobación y pasó a ser una elección: ¿qué perfil es este?

Por qué importaba allí

Las aulas de una escuela de negocios de primer nivel son un entorno crítico en el sentido más llano: si falla el PC o la Zoom Room, hay ochenta personas y un campus remoto esperando. Los perfiles se diseñaron para que los fallos fueran aburridos: un dispositivo que pierde su estado vuelve solo a una configuración conocida, y la persona al frente nunca ve un aviso.

Qué te puedes llevar de esto

Empieza por los roles, no por los dispositivos que tienes. Cinco o seis respuestas honestas a «quién usa esto y qué no debe hacer nunca» producen un conjunto de perfiles que sobrevivirá a cualquier renovación de hardware, y la migración de los equipos existentes se convierte en un ejercicio de clasificación.

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